Monday, 18 October 2010
Mortalidad infantil en África
Pero bueno, volviendo al tema del doctorado, el caso es que sí que se me ocurrieron algunos temas en los que me hubiera encantado profundizar a base de microeconometría. Uno de ellos es el misterioso descenso en la mortalidad infantil en Malawi, ilustrado en el gráfico de google que presento abajo. Entre 1992 y 2004 el ritmo del descenso fue mayor que en ningún otro país al sur del Sáhara (de 240 por cada 1.000 nacimientos vivos a 133 - los datos no se corresponden con los del gráfico, son de aquí). El caso es que es un misterio porque la opinión generalizada de la élite en Malawi es que la primera década de la democracia (1994-2004) fue una década perdida. Y es una opinión que se filtró a publicaciones oficiales, incluida la valoración del Banco Mundial de la reducción de la pobreza en el país de 2006.
La hipótesis que hubiera explorado, y sobre la que aún no hay una evaluación cuantitativa, hubiera sido que la reducción de la mortalidad infantil ha sido el resultado de:
(1) una caída de la pobreza causada por la liberalización del sector del tabaco (que antes de 1992 solo podían cultivar unos cuantos privilegiados a quienes el gobierno otorgaba una licencia);
y (2) la introducción de educación primaria gratuita en 1994, que supuso un incremento dramático en la alfabetización sobre todo de las niñas.
¿Por qué seguimos sin evidencia de los efectos positivos de estas reformas tan sencillas en un indicador tan fundamental como la mortalidad infantil? Para mi es un reflejo de todo lo que está mal con el sector del desarrollo internacional:
(1) Porque el mensaje de que la liberalización de los mercados agrícolas en África podía tener un impacto inequívocamente beneficioso no cuadraba ya con la versión post-Washington consensus.
(2) Porque el gobierno que llevó a cabo gran parte de las reformas acabó bastante corrupto en su segundo mandato (1999-2004) y por lo tanto a las agencias internacionales no les interesaba reconocer los éxitos que hubieran podido tener con anterioridad.
(3) Porque al nuevo presidente (elegido en 2004) también le interesaba que se vieran los mandatos de su antecesor como un rotundo fracaso.
(4) Porque a las élites nacionales no les beneficiaron los cambios - tenían que competir con más granjeros produciendo tabaco y la calidad de la educación primaria cayó bastante - y por lo tanto su percepción de ese periodo de su historia era y es muy negativo.
Y (5) porque así el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas y otros personajillos inconsecuentes se podían anotar, de forma totalmente inverosímil, el éxito de la reducción de la mortalidad infantil.
Así que ahí lo tenéis. El doctorado de Random Spaniard que nunca fue y nunca será. Eso sí, el tema sigue ahí abandonado, esperando que un joven investigador dispuesto a ir contra corriente se anime algún día.
Tuesday, 22 December 2009
Maravillas del mercado: empresas contra la pobreza II

Esta empresa se dedica principalmente a vender fertilizante a algunas de las personas más pobres del planeta. En un país de 13 millones de personas tienen alrededor de 100 tiendas y almacenes. Algunos años han llegado a facturar 100 millones de dólares, aunque los beneficios siempre dependen de que el gobierno no se dedique a hacerles competencia desleal vendiendo fertilizante a menos de la mitad del precio de mercado desde sus almacenes públicos.
La empresa la gestionan dos hermanos griegos que se criaron en una granja de tabaco en el sur de Malawi. Estudiaron en la universidad en el Reino Unido y cuando terminaron decidieron volver e invertir sus vidas en el país en el que habían crecido. Con el apoyo de un par de socios irrumpieron en el mercado del fertilizante que hasta entonces había estado dominado por la multinacional Norsk Hydro (ahora Yara). Invirtiendo en su cadena de distribución y las conexiones logísticas con los puertos de Mozambique consiguieron desbancar a la poderosa multinacional como los mayores comercializadores de fertilizante del país. Hoy en día, en muchas partes remotas de Malawi sus tiendas son el único sitio en el que se puede comprar azúcar y cemento además de fertilizante.
A Malawi la han hecho más rica. A mí me convirtieron en un amante del mercado.
Thursday, 3 December 2009
La PAC y el azúcar
¿Lo habéis notado en vuestro bolsillo? A no ser que estéis leyendo esto desde fuera de Europa la respuesta será que no. El precio del azúcar en Europa ha estado regulado por la Política Agraria Común desde antes de que muchos de nosotros hubiéramos nacido.
En 2005 la Comisión Europea comenzó el proceso de reforma del sector azucarero que ha resultado en la reducción del precio desde 630€ por tonelada hace cuatro años a 404€ ahora (es un precio fijo, pero da la casualidad de que ahora es más o menos el precio de mercado actual de ‘just over’ 600 dólares). La reforma nos la impuso la Organización Mundial del Comercio y ha resultado en una caída de la producción de azúcar de casi 6 millones de toneladas en Europa a 14 millones.
Este párrafo de una nota de prensa de hace unos meses es una prueba más de lo ridícula que es la PAC (énfasis mío):
"Las claves de esta reforma eran una disminución del 36 % del precio mínimo garantizado del azúcar (de 631,9 euros/tonelada en 2006/2007 a 404,4 euros/tonelada en 2009/2010), una compensación para los agricultores y un Fondo de reestructuración, financiado por los productores de azúcar, cuyo objetivo era incentivar que los productores de azúcar que no fueran competitivos abandonasen esta actividad."
Pero bueno, el caso es que la reforma ahora también significa que países más competitivos (y por lo general más pobres) podrán exportar más a Europa. Leo en la última memoria anual de Associated British Foods, ahora dueños de Azucarera Ebro, que piensan expandir las importación de azúcar de caña de su filial africana Illovo que entrarán en Europa por el puerto de Cádiz y se procesará en sus fábricas andaluzas.
Friday, 7 August 2009
Agricultural subsidies in poor countries ...
… are making a comeback.
After years of timid liberalisation efforts in the agricultural sector the momentum appears to have been lost. Part of this has to do with the hypocrisy of our own rich countries, which has been all too evident throughout the
The spike in food prices during the first half of 2008 has also led to a renewed focus on agricultural development and public investment in poor countries, including new multi-billion-dollar commitments from the G8 leaders at their latest meeting last month. Despite the well-meaning intentions of the donors and the bureaucrats that will eventually manage these funds, the reality is that a large proportion of these funds will likely be channelled towards unproductive subsidies.
I do not think agricultural subsidies in poor countries are necessarily a bad thing – there are informational asymmetries and credit market failures that provide an economic rationale for them sometimes. I even had a fleeting moment of fame two years ago being quoted in defence of the economics of the Malawi fertilizer subsidy in a front page New York Times article. I also believe subsidies can be designed in ways that support market development, which is what we tried to support the Government of Malawi with.
But in practice these nuances become too complicated for the politicians in charge, for whom the heart of the matter always appears to be to increase (or maintain) the size of the subsidies, rather than increase their efficiency and impact. Delivering the subsidies through Government structures rather than market ones also seems too difficult to resist for politicians. Thus we get the massive write-offs of agricultural debts in
I got thinking about these issues again as I was reading “The Wealth and Poverty of Nations” by David Landes. Explaining why the Industrial Revolution and the era of capitalism took off in
As much as I like Landes’ book (a highly recommended read), I am a little disappointed at the way this issue is addressed. Dan Morgan’s “Merchants of Grain” (an obscure source, I know) discusses
Both the G8 leaders discussing poor countries today and David Landes discussing 19th century Britain focus exclusively on domestic agricultural production missing a factor at least of equal importance in achieving food security: liberalisation of agricultural trade, including getting rid of protectionist subsidies to rich-country farmers.
[Apologies for posting without including a single chart - that is a habit I don't want to get into]
Thursday, 21 May 2009
Precios agrícolas y más oro
En sus entrevistas en Bloomberg Jim Rogers no se cansa de decir que la inversión en materias primas es el futuro. Es interesante escucharle una vez, pero después de un par de entrevistas empieza a parecer repetitivo. Le encanta decir que en el futuro los que conducirán los Lamborghinis y los Maseratis serán los granjeros y no los banqueros de Wall Street. Sin dudar que la agricultura tiene un buen futuro a medio plazo, tengo mis dudas sobre la sabiduría de invertir en productos agrícolas a la Rogers.
Rogers señala que los precios de todos los productos agrícolas están en niveles muy bajos en relación a su promedio histórico. Como demuestran los siguientes dos gráficos esa observación es correcta, por lo menos en lo que respecta a los últimos 36 años (perdón por la escala logarítmica en los precios NYBOT, pero es que el café a finales de los 70 alcanzó unos precios tan altos que se salían del gráfico).


Pero de aceptar esa observación a decir que los productos agrícolas son una buena inversión hay un razonamiento maltusiano que yo no comparto: la población mundial sigue creciendo y la tierra cultivable (o el agua) tiene límites, así que va a haber problemas de abastecimiento en un futuro no lejano. No comparto esta postura porque:
(1) Como sabemos el ritmo de crecimiento de la población mundial es cada vez menor y la previsión es que se estabilice a mediados de siglo por debajo de los 10.000 millones de personas (un crecimiento de tan sólo un 50% con respecto a la población actual).
(2) Los avances técnicos no dejan de sorprender. Así en los últimos cuarenta años el rendimiento por hectárea en los Estados Unidos ha crecido en torno al 50% para la soja y el trigo, un 67% para el algodón y casi se ha doblado en el caso del maíz. Pero es que hay muchas partes del mundo menos intensificadas y en las que el potencial para incrementar la producción agrícola es mucho mayor que este – y queda ilustrado por el incremento en el rendimiento agrícola en Brasil en los últimos cuarenta años, mucho mayor que en Estados Unidos, como se observa en el gráfico.

Así que en base a esta evidencia yo me mostraría escéptico con respecto a la rentabilidad de inversiones en materias primas agrícolas.
Postdata sobre el oro: a propósito de mi escepticismo sobre la inversión en oro o la capacidad del oro de preservar el valor (cosas distintas, vale) hay un artículo interesante hoy en Libertad Digital. Y he encontrado el siguiente cuadro (cuadro completo aquí) , que también ayuda a poner las cosas en contexto. La zona euro está mucho mejor respaldada por oro que los Estados Unidos – casi 11.000 toneladas (incluyendo las reservas de países que no aparecen en este top ten) comparadas con apenas 8.000 toneladas. Esto, junto con la mayor cautela a la hora de expandir la base monetaria del Banco Central Europeo, sugiere que el valor del euro es más seguro que el del dólar a medio plazo. Aunque el gran riesgo, claro está, se encuentra en la presión política que se pueda ejercer sobre el Banco Central Europeo en caso de que algunos países empiecen a encontrar dificultades colocando su deuda pública.Así, poco a poco, me voy convenciendo a mí mismo de que a lo mejor no sería mala idea el comprar algo de oro.